Leyendas de amor en honor al Día Internacional de los Pueblos Indígenas

Por: Universidad Tecmilenio
August 09 2021

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De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el mundo el 6,2% de la población mundial son pueblos indígenas, y representan 476 millones de personas distribuidas en 90 países. En el siguiente artículo, te contamos dos leyendas de amor que tal vez no conocías sobre nuestros pueblos originarios. 

 

¿Cuántos pueblos indígenas hay en México? 

 

Con base en datos de la organización IWGIA, en el país habitan cerca de 68 pueblos indígenas. Asimismo, solo el 6.5% de la población nacional se encuentra registrada como hablante de una lengua indígena. 

 

Actualmente, México cuenta con 69 lenguas nacionales; es decir, 68 indígenas y el español. Además, hay casi 7 millones de hablantes de alguna lengua indígena en México, según datos de la Secretaría de Gobierno. 

 

Aunado a ello, hay un decremento de hablantes en los últimos años, pues de 2015 a 2020 bajo de 6.6 a 6.2 el porcentaje de la población de 5 años y más hablante de una lengua indígena. 

 

Leyendas de amor que quizá no sabías de las culturas indígenas en México

  1. La leyenda de la princesa Sac-Nicté y el príncipe Canek

    En los tiempos de mayor esplendor de la cultura maya hubo tres ciudades importantes: Uxmal, Mayapán y Chichén Itzá. Vivieron en paz por muchos años.


    En Mayapán nació Sac-Nicté, que significa Blanca Flor. Con los años iba creciendo y cuando era adolescente, se enamoró de un joven príncipe valeroso y tenaz de corazón: Canek, que significa serpiente negra. 


    Sin embargo, la princesa ya estaba destinada al Joven Ulil, el príncipe heredero de Uxmal. 


    Unos meses antes, y con ayuda de un amigo consejero, le comunicó a Canek que la joven lo esperaba entre flores verdes y debía luchar por ella, antes que el destino los separara. Pasó el tiempo y el príncipe fue invitado al matrimonio de Sac-Nicté.


    Días anteriores al casamiento empezaron a llegar invitados con regalos para los novios, pero no asistió nadie de Chichén Itzá. Aun con ello, la celebración debía continuar.  


    El día de la boda, Canek fue con algunos soldados e irrumpió la celebración. Después, tomó a Sac-Nicté entre sus brazos y huyeron para casarse en Chichén Itzá.


    Todos sabían las consecuencias que implicaría el arrebatar el amor de una princesa a Ulil. Así que, los ciudadanos evacuaron la ciudad antes de la llegada de los soldados de Uxmal. Cuando llegó el enemigo,  todo el reino estaba vacío. 


    Se cuenta que, Canek y Sac-Nicté huyeron con su pueblo y fundaron otra ciudad para vivir en paz. De ahí viene la leyenda del porqué Chichén Itzá fue abandonada.

  2. La leyenda de la vainilla

    Quizá esta leyenda nunca la hayas escuchado, pero tiene una gran importancia para las tradiciones del pueblo totonaca en México y el origen de la vainilla: una flor aromática apreciada en todo el mundo.  


    Todo comenzó con una historia antigua en la ciudad de Papantla, Veracruz. Se cuenta que el rey Teniztle, tercero de la dinastía totonaca tuvo una hija muy bella llamada Tzacopontziza, que significa “Lucero del Alba”. 


    Conforme crecía era más hermosa y muchos volteaban a verla. Un día conoció al príncipe llamado Zkatan-Oxga, mejor conocido como “Joven Venado”. De inmediato se cortejaron. Sin embargo, el enamorarse de ella estaba penado con la muerte. 


    Un día al salir del templo, Lucero del Alba huyó con Joven Venado a la montaña. En el camino, un monstruo los envolvió en llamas obligándolos a retroceder adonde los sacerdotes ya los esperaban enojados. 


    Sin que pudiera decir una palabra Zkatan-Oxga fue degollado junto al amor de su vida, para dar paso a que sus corazones fueran arrojados en honor de la diosa Tonacayohua. 


    En el lugar donde quedaron unidos para siempre y al secar la sangre, empezó a brotar un arbusto peculiar de espeso follaje y dio nacimiento a una orquídea trepadora: la vainilla. 


    Con su dulce aroma, y perfumando el ambiente, ahora se recuerda el amor entre Lucero del Alba y Joven Venado. Así nació y dio origen a la vainilla. 

Como ves, nuestras culturas indígenas constituyen una amplia riqueza de lenguaje, tradiciones, técnicas artesanales, gastronomía, amor, música, entre otros elementos que nos distinguen como mexicanos. 

 

En Universidad Tecmilenio honramos a nuestros pueblos indígenas con estas dos leyendas que quizá no conocías. Te invitamos a conocer e investigar más sobre lo que nuestras culturas nos han enseñado a través de los siglos. 

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