La importancia de la inteligencia emocional en el núcleo familiar

Por: Universidad Tecmilenio
October 29 2021

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Tras el descubrimiento de la pandemia, las personas de todo el mundo se vieron obligadas a enfrentarse en circunstancias extremas de cercanía, aislamiento, incertidumbre y miedo. Muchos experimentaron una especie de despertar de aquello sobre lo que se construyó su unidad familiar.

¿Se basaba en la conexión o en la instrucción, en la calma o en el caos, en los condicionamientos del pasado o en la adaptabilidad, en una combinación de todo ellos y más?

Además, esta circunstancia sin precedentes presentó una oportunidad única para observar el comportamiento emocional individual y colectivo que se desarrolla en nuestro hogar. Y lo que se desprende de esta experiencia es que la inteligencia emocional es una habilidad necesaria para adquirir como individuo. 

Sarah Bint Asem, miembro de la familia real de Jordania y conferencista que aboga apasionadamente por el Bienestar Emocional y busca activamente su implementación en programas educativos y estilos de crianza; en su participación en Wellbeing 360 menciona que la Inteligencia emocional es la capacidad de las personas para gestionar sus sentimientos de manera que estos se expresen de forma adecuada y eficaz. 

Para adaptar la definición a la crianza de los hijos, se nos incita a responder en vez de reaccionar, se nos anima a construir vocabulario emocional amplio para poder ser precisos al expresar lo que sentimos. 

“Es necesario practicar la autoconciencia, la autorregulación, el cambio de mentalidad y la empatía como individuo para luego poder proyectarlo en nuestro entorno”, comentó Sarah Bint Asem en su conferencia “Emotional Learning” en Wellbeing 360.

4 factores para aprender más sobre como manejar nuestras emociones

Las emociones son una alteración del ánimo producida por un sentimiento como la alegría o la tristeza, entre otros. Siendo que nos desequilibra en nuestro estado de ánimo, necesitamos aprender cómo regular el sentirlas y dejarlas ser. 

Para lograr aprender más de nuestras emociones existen 4 factores que lo apoyan, las cuales son:

1. Autoconciencia

Conocer nuestros puntos fuertes y debilidades, así como nuestra forma de reaccionar ante los demás.

2. Autorregulación

Al ser consciente de las emociones que surgen, dejar espacio para el razonamiento y para el cambio deliberado a un estado mental u otro.

3. Motivación y Cambio de mentalidad

Mantener la visión ajustada a nuestra manera de responder a nuestro sistema de valores. Nuestra motivación para lograr nuestro objetivo es lo que nos ayudará a gestionar nuestros impulsos.

Tener la fuerza de voluntad para autorregularnos nos dará un sentido de propósito, confianza y autoestima que afecta directamente al resultado de nuestras acciones, retroalimentando nuestra motivación para continuar nuestro camino marcado.

4. Empatía

Es la forma en que nos conectamos con los demás desde una comprensión emocional, nos permite imaginar la experiencia emocional de alguien.

¿Cómo aplicar la inteligencia emocional  en la familia?

Las habilidades sociales unen todas las prácticas, autoconciencia, autorregulación, cambio de mentalidad y la empatía. Requieren habilidades personales que cambian nuestra forma de ver el mundo y a los demás. 

Practicar mindfulness o atención plena, identificar las emociones juntos, juegos de roles, actos aleatorios de bondad, compartir cómo se siente y que desencadenó esos sentimientos. Introducir la inteligencia emocional en la dinámica familiar reforzará la conexión.

Permitir que cada miembro de la familia se sienta emocionalmente protegido físicamente y psicológicamente en sintonía con ellos mismos y con los que los rodean acompañados durante el malestar emocional, proporcionándoles un entorno seguro en el que sepan que son vistos y serán calmados.

 

Si quieres conocer más de la plática de Sarah, así como de más expertos te invitamos a vivir Wellbeing 360, evento del Instituto de Ciencias del Bienestar y la Felicidad de Universidad Tecmilenio.

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