¿Qué hacer si mi hijo sufre bullying escolar?

Por: Universidad Tecmilenio
February 28 2022

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Una de las grandes preocupaciones que muchos padres comparten en la actualidad es el bullying o acoso escolar. De acuerdo con información de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), en México, cerca de 28 millones de estudiantes sufren algún tipo de acoso escolar o bullying, ocupando con esta cifra el primer lugar a nivel mundial

 

Si le ocurriera a tu hijo o hija ¿sabrías qué hacer?

Posiblemente la primera idea que ronde por tu mente sea: “voy a cambiar a mi hijo de escuela”, sin embargo, antes de tomar esta decisión radical es importante entender qué es y cómo detectarlo para poder ayudar realmente a tu hijo o hija si se encuentra en esta situación.

 

¿Qué es el bullying o acoso escolar?

Se considera acoso escolar cuando existe un maltrato entre iguales. Es una forma de violencia caracterizada por ser intencional y recurrente, buscando humillar y hacer daño a la víctima, que queda indefensa ante su atacante, quien tiene mayor fuerza o poder a nivel físico, psicológico o social. 

 

4 tipos de acoso por su forma

Es importante distinguir los diferentes tipos de acoso:

  • Físico: pueden ser desde empujones y golpes leves, hasta puñetazos, patadas y contacto físico violento.
  • Verbal: todos aquellos apodos, nombres humillantes, insultos, burlas, comentarios despectivos y/o bromas pesadas.
  • Psicológico: todas aquellas acciones malintencionadas para fomentar la inseguridad del acosado o bajar su autoestima.
  • Social: actos tales como ignorar, rechazar, excluir o aislar al menor de edad de un grupo.

 

En ocasiones es difícil diferenciar entre “solo tuvo un mal día” de un “está siendo víctima de bullying”, por eso es importante que pongas atención en ciertos comportamientos que podrían indicar que tu hijo está siendo víctima de acoso escolar.

 

Activa tus sensores si tu hijo tiene los siguientes comportamientos:

  • No quiere ir a la escuela

Sabemos que en general muchos jóvenes no quieren asistir a clases, sin embargo, es importante atender, cuando lo exprese directamente, los motivos por los que no tiene deseos de asistir.

También es relevante prestar atención cuando esta evasión se genera de manera indirecta, como puede ser el caso que invente excusas, como estar enfermo, para no acudir a la escuela. 

Incluso si es “cliente frecuente” de irse de pinta, será importante que revises el motivo por el que evita ir o permanecer en el colegio. 

  • Cambios en el estado de ánimo

Si repentinamente lo notas apático, triste, apagado, incluso más irritable o con mayor ansiedad de lo habitual.

  • Cambios en su alimentación

Es probable que, si está sufriendo acoso, tenga menos apetito del habitual, o, todo lo contrario, que coma más, ya sea porque le roban su comida o porque la ansiedad incrementa su necesidad de comer.

  • Trastornos del sueño

Es probable que, al no saber cómo lidiar con todas las emociones que lo agobian, tenga dificultad para conciliar el sueño. Puede ser que se despierte con mucha frecuencia, o que sufra de terrores nocturnos y pesadillas.

  • Cambios en su comportamiento

Cualquier diferencia que llame tu atención en su manera de actuar. Puede ser que esté más callado o retraído, que aparezcan tics, alguna modificación en sus modales, que su trato con familiares o amigos se vuelva hostil o agresivo, incluso que deje de realizar actividades que le interesaban o generaban placer.

  • Cambios en su rendimiento escolar

Como es de suponer, siendo víctima de acoso escolar, el miedo, ansiedad y preocupación puede provocar que pierda su concentración o hasta que le sea difícil seguir el ritmo de las clases. Si a esto le sumamos el ausentismo, será casi imposible que logre completar los temarios de los cursos.

  • Muestra señales de agresión física

Arañazos, moretones, cortadas, ropa rota o desgarrada, lesiones o marcas, son de las evidencias más visibles.

 

¿Cómo ayudo a mi hijo si experimenta acoso escolar?

El primer paso, siempre, será hablarlo. Si tu eres quien sospecha o lo descubre a través de la identificación de las señales claras, acércate y aliéntale a hablar.

Es una práctica muy frecuente entre las víctimas de violencia no contar lo que están viviendo. Es importante que le ayudes a romper el silencio. Empatiza con él, muestra comprensión ante su miedo y jamás dudes de sus palabras, ¡créele!

Cuando tu hijo hable de lo que está pasando, es importante que escuches libre de juicio, haz preguntas abiertas para invitarle a expresarse al máximo, y que, a través de mantenerte en calma, le brindes la seguridad de que esa situación se resolverá

 

Con este primer gran paso dado, lo siguiente que te recomendamos hacer es:

  • Evita fomentar comportamientos agresivos o de venganza, es mejor si empatizas con su frustración y le ayudas a potenciar estrategias de afrontamiento, que sirvan como alternativas a la agresión.
  • Ofrécele apoyo emocional e incondicional, evita sugerir que busque solucionarlo por su cuenta, está claro que, si sintiera que puede lograrlo, ya lo habría hecho.
  • Evita los reproches, nervios y reclamos. Lo que en este momento necesita tu hijo es confianza, seguridad y ayuda para reducir su nivel de ansiedad y angustia. Saber que sus padres son capaces de controlar sus impulsos y que hablarán para buscar soluciones conjuntas con las que se sienta cómodo, alimentará esa seguridad que necesita en estos momentos.
  • Es importante que, sin forzar las cosas, le hagas ver la necesidad de abordar la situación, mostrando determinación y positivismo en el proceso.
  • Invítale a llevar un diario personal, esto le ayudará a digerir lo que está viviendo y a ti, te servirá como registro de todos los detalles como pruebas e información en caso de ser necesario.
  • Acércate a la escuela y solicita la intervención del profesorado. Todos los centros educativos, frente a un caso o sospecha de acoso escolar, están obligados a actuar a través del protocolo de prevención, detección e intervención del acoso escolar.
  • Busquen apoyo emocional, es importante que un psicólogo o experto en salud emocional, le brinde soporte y atención profesional.

 

Recuerda que ante la sospecha o confirmación de bullying, debemos actuar, ya que el dolor y el sufrimiento no forman parte del currículum académico.

 

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